Delirios en el bondi Tango
Recetas magistrales, injertos y trasplantes; plantitas ilegales que ayudan a volar; un híbrido excitante que con sus propiedades te ha de mostrar de un "zaque" toda la irrealidad.
Un curso de bondades de ácidos y yerbas; dos locos delirantes bardeando sin cesar; delirios en el bondi ¡qué loca travesía! si hasta pensé que el vuelo también me haría volar.
Fantasmas en las cintas, horrores en vinilos, cadenas que entrechocan con un ruido espectral; demonios de la mente rayanas con dementes, volátiles propuestas de materia fecal.
De Crámer y Monroe hasta... creo Medrano, sus pócimas virtuales me tuve que aspirar; un hombre que se ríe y yo mascando el polvo, un día de domingo que no es un día más.
Letra: Juan Carlos Martínez
Esto es real. Un domingo subo en el 151 en Crámer y Monroe y, suerte la mía, voy a sentarme casi al fondo del bondi, que tenía asientos dobles enfrentados. Allí se encontraban dos personajes que conversaban, se deleitaban, y daban una clase magistral de pelotudez volátil; sí, sabían un montón sobre las bondades de la plantita permitida, su cultivo, su proceso y otras yerbas. Eran un verdadero compendio de la estupidez humana, y sus risitas deliradas así lo corroboraban.
El hombre que ríe, es un pasajero más, que en determinado momento tuvo la suerte de ocupar el asiento que alguien dejó al bajar (no sé si porque era su parada o estaba harto de tanta pavada), pero la cuestión es que aquel nuevo participe auditivo de la taradez sólo se limitó a sonreír ante cada frase emitida por aquellos dos engendros a los cuales la Corte Suprema decidió darles la razón... mientras su idiotez no lesione a terceros, viva la plantita y sus propiedades... Aguante Marley (el come bichos... con perdón de Bob).
Leganlícenla... leganlícenla... y la legalizaron nomás. Viva, viva, loco yo y loco éllllllll. |