Solfeo Tango
Cumplió el designio de su vida paria. Fue como un karma salir a afanar. Entre rufianes se pasó la infancia. Ya no había caso: no va a enderezar.
Entre torcidos se torció su vida. Nunca en la escuela halló su lugar. Ya de purrete se mostró ligero para el solfeo, y aprendió a solfear.
Puso en sus dedos todos sus sentidos, y en los bolsillos empeñó su afán; garfios ganchudos que en los colectivos caza billetes casi sin chistar.
Si era difícil... Legión Extranjera, total la tela no puede sangrar; tan sólo el vento del quía de turno y una rajadura para remendar.
Bien apretado trabajó contento, y hubo una mina que supo ayudar: con su prestancia despertaba muertos que en el entierro ya solían quebrar.
Letra: Juan Carlos Martínez |